Aprender a Pensar

Repensar la Educación

carlota de dios ibarlucea

esic

Querida disciplina

Disciplina, una palabra que durante los últimos años ha sido demonizada. Disciplina, algo que permite a una persona conseguir hitos o superar handicaps.

Disciplina es la clave para superar la barrera entre lo bueno y lo excelente.

Disciplina, que hace libre al que la practica pues le capacita.

Disciplina, que a los de mi generación nos inculcaron y que permitió que los hijos tuviesen mejor presente que el que tuvieron sus padres.

Disciplina, que hace posible recuperar cuerpos y mentes o renovarlos.

Disciplina, que posibilita la superación y la generación de resilencia.

Esa querida disciplina, que hace que de un acto pases a un hábito. Una buena receta para mejorar la salud física y mental.

Hoy he querido hacerle un homenaje, pues disciplina es la que ha hecho posible en mi persona algo que ni yo misma hubiese sido capaz de imaginar. Y me gustaría compartirlo por si a alguien le puede servir.

Tengo 51 años y en ellos nunca me gustó ningún ejercicio físico, siempre tenía algo mejor que hacer. Y lo cierto, es que nunca tuve una capacidad especial o eso creía. Hace 6 meses con unos dolores de los que solo se libraban mis pestañas, mi osteópata y mi reumatólogo me lanzaron un ultimátum: “Los dolores son porque careces de masa muscular y la que tienes esta como un manojo de paja seca”. Tan desesperada estaba que con férrea disciplina inicié mi Pilates 2 veces por semana. Ante mi sorpresa he ido descubriendo que era capaz de hacer cosas con mi cuerpo inimaginables y que mis dolores se iban rebajando.

De una sesión semanal con el osteópata, he pasado a una al mes. Y según sus palabras, mis músculos habían respondido de forma increíble a esa práctica física. Según él, dos eran los responsables: mi genética y mi disciplina. Una de ellas no es mérito mío pero sí el otro.

Hoy me han subido a una báscula diabólica que mide tu porcentaje de agua, grasa y masa muscular. Al final, unas gráficas mostraban la comparación. Y ante ello me he sentido orgullosa.

Me he sentido esperanzada, ya no solo es plástico el cerebro si lo trabajas y cuidas, tu cuerpo también lo es, y casi todo es posible si te lo propones.

Así que hoy he dicho al salir de la clase de Pilates, ¡Querida disciplina!



escrito el 14 de junio de 2011 por en Preguntas que me hago

etiquetas: , , , , , ,


Escribe un comentario

Recuerda que:
  • Las opiniones aquí expresadas serán responsabilidad tuya, y en ningún caso de Aprender a Pensar
  • No se admitirán comentarios que vulneren lo establecido por las leyes y por las Normas de uso de este sitio
  • Aprender a Pensar se reserva el derecho de eliminar los comentarios que considere inadecuados
Los datos serán tratados de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal, y demás legislación aplicable. Consultar nuestra Política de Privacidad
Aprender a Pensar